The Whitby Hotel, en Upper Midtown Manhattan

UN HOTEL EN NEW YORK CON ESPÍRITU INGLÉS

En el corazón de Manhattan, cerca de Broadway, del Moma y de la Quinta Avenida descubrimos THE WHITBY, un hotel de diseño increíble que la firma inglesa Firmdale Hotels inauguró en New York. Es el décimo de una lista que incluye ocho hoteles de lujo en Londres y dos en esta ciudad, todos bajo la dirección creativa de la talentosa Kit Kemp, co-fundadora de este exclusivo y creativo imperio hotelero. Te invitamos a recorrerlo.


A solo dos cuadras del Central Park, en una zona repleta de museos, galerías de arte y tiendas de diseño, se encuentra The Whitby Hotel, un “oasis de color, curiosidad y calma” como lo define su fundadora y directora creativa, Kit Kemp.

Los tres conceptos irrumpen la visita ni bien ingresamos al lobby y, como por arte de magia, el encanto de un pueblito pesquero inglés no solo le da nombre al hotel sino que se recrea en varios de sus espacios.



La elección del nombre no es casual. Whitby no es solo el pueblo natal de uno de los dueños del hotel, sino también el lugar donde Bram Stoker empezó a escribir Dracula. Con ese doble espíritu familiar y artístico en mente, Kit y Tim Kemp construyeron su segundo hotel en Midtown Manhattan y dejaron volar la imaginación de todos sus visitantes.




La mirada creativa y excéntrica de Kit reunió a diversos artistas para componer espacios únicos, convirtiendo a The Whitby en una celebración exquisita de arte y diseño. En el lobby, tres grandes esculturas en mármol realizadas por Stephen Cox y dos cuadros del artista pop Joe Tilson dan la bienvenida a una aventura rica en sofisticación y eclecticismo.




Kit y su equipo buscaron que cada uno de los espacios y objetos en The Whitby contara una historia. En el bar, 52 canastas provenientes de distintas islas británicas y utilizadas para recolectar flores, frutas u ostras llevan una pequeña anotación con su lugar de origen.



La experiencia visual que propone el bar, combinando estilos que, a primera vista, no pensaríamos que pudieran ir juntos, se completa con dos importantes cuadros de los artistos plásticos Carla Kranendonk y Ramiro Fernández Saus, el pintor español favorito de Kit. Los géneros de las paredes fueron diseñados por ella misma, especialmente para acompañar las obras de arte escogidas.






Si descendemos al subsuelo encontramos The Reading Room, un salón flexible pensado no solo para descubrir su importante colección de libros de distintas temáticas sino también para compartir una cena privada en familia o entre amigos.






The Orangery es otro de los espacios propuestos para reuniones y eventos privados. Allí también cada detalle cuenta una historia, como la colección de 40 vasijas de porcelana que Martha Freud, la nieta del padre del psicoanálisis, pintó a mano con los principales edificios de New York que pueden verse reflejados en la pared soleada de la orangerie.









En nuestro recorrido no puede faltar una visita por The Whitby Theatre, un cine con 130 butacas de cuero color naranja reservado solo para funciones privadas.




Cada una de las 86 habitaciones en The Whitby, distribuidas en 16 pisos, también fueron diseñadas por Kit Kemp, quien ha sido premiada internacionalmente por su creatividad y originalidad. Cada habitación sigue un determinado patrón de colores y texturas y algunas de ellas incorporan una terraza con la mejor vista del Upper Midtown Manhattan.













En el último piso del hotel se encuentra The Whitby Suite. La misma se compone de dos habitaciones principales con grandes ventanas de piso a techo, un salón de estar y dos importantes terrazas. No importa si Manhattan amanece con lluvia, cada una de las habitaciones es una pequeña galería de arte en sí misma y las distintas comodidades que ofrecen atentan contra cualquier tipo de aburrimiento.













El final de nuestro recorrido por The Whitby Hotel nos lleva a The Drawing Room donde podemos sentarnos a leer al lado de la maravillosa chimenea de estilo griego de mediados del siglo XVIII. Si prestamos suficiente atención, vamos a encontrar el estuche de un violín que, una vez abierto, hace sonar la música del pequeño pueblo de Whitby. El viaje recién comienza.




Texto. Sofía Di Scala
Fotografía. The Whitby Hotel New York