PH en Villa del Parque. Ciudad de Buenos Aires

UNA REMODELACIÓN EN CLAVE NEOVINTAGE

Típica construcción de la Buenos Aires de mediados del siglo pasado, este departamento tipo casa recuperó su lozanía gracias a una reforma encarada por las arquitectas Carolina Feller y Melisa Herc. Sus efectivas intervenciones van de la mano de un diseño interior que saca partido del color, los detalles de época y varias piezas ícono del diseño moderno.


Una reforma estructural permitió reacomodar los espacios y sacar a relucir zonas desaprovechadas. El actual comedor, por ejemplo, solía ser un lavadero con techo de chapa que se interponía a la cocina evitándole disfrutar de luz y vistas al patio. Prescindir de algunas paredes, cambiar la disposición de la cocina y emplazar un cerramiento de aluminio negro dividido en tres partes consiguieron revitalizar el lugar.


En el comedor, una mesa de petiribí (estudio Feller-Herc) y sillas DSR, de los Eames (Manifesto) se ubicaron bajo una lámpara colgante de varillas de madera (Net). Detrás, un cuadro bordado por la abuela de los dueños de casa y un ventanal que se reubicó durante la obra.




En el cuarto infantil, una cuna funcional y su cajonera, ambas de guatambú y madera laqueada en blanco (Tori), arman el espacio. Para un placentero descanso del bebé la dueña de casa armó la cuna con sábanas y chichonera de algodón 100%. Unos divertidos muñecos le hacen compañía (todo de Perezoso).




Un módulo juguetero con estructura de madera de guatambú laqueada y simpáticos cajones calados de melamina blanca con bordes de PVC organiza el cuarto del bebé. Lo acompañan una alfombra de pura lana (Matriarca) y un cesto multifunción de género estampado y manijas de cuero.


La reforma arquitectónica en la planta baja, permitió añadir esta terraza a la propiedad. Tiene pisos cubiertos con los calcáreos recuperados del antiguo comedor y una puerta de hierro que también era de ese espacio y se adaptó para que acompañara al ventanal existente. Allí, entre buganvilias en flor se ubicaron dos sillitas jesuitas de madera.






El pasillo que conduce a la terraza también conserva mucho del antiguo espíritu de la casa: los pisos calcáreos y los cerramientos de hierro con vidrio repartido dieron lugar a un rincón de relax, donde una silla vintage reciclada y un cactus columnar se acercan hasta un par de estantes con adornos. A su lado, otra escena de la terraza, muestra la barbacoa junto a un grupo de cactus y crasas en maceta.




La puerta de madera con vidrio repartido es otra de las señas particulares del PH porteño. Esta habilita el acceso al living -emplazado en uno de los antiguos dormitorios- y deja que el sol ilumine un banquito con patas de hierro y tapa circular de peteribí donde se apoyan dos floreros de vidrio con hojas de Costillas de Adán.


En el living, un sofá (Feller-Herc) tapizado en canvas beige (Tienda Mayor) se asoció con un banco de petiribí (Net) que se ubicó como mesa y otro diseño clásico de los Eames: la plywood lounge chair. Una lámpara trípode con pantalla de papel, una alfombra artesanal de lana (Matriarca) y algunos almohadones, completan la escena junto a un mueble vintage estilo americano (Mercado de Pulgas) que sostiene la TV.




Con sus puertas abiertas al colorido patio por el que se ingresa a la vivienda, esta vista completa el diseño del living. Sobre el banco-mesa de madera descansan una canasta de fibras naturales (Matriarca) -que dialoga con el cesto del mismo material junto a la entrada- y algunos libros de arte.


El dormitorio principal apuesta al blanco para maximizar la luz que ingresa por las puertas vidriadas. La cama con respaldo tapizado en lino gris entabla en ese contexto una gran alianza con los pisos originales de pinotea. Está vestida con sábanas y mantas de algodón y atravesada por un throw de lana bordó y la acompañan espejo con marco blanco y una sillita Eames celeste.


Para acompañar a la cama del cuarto principal se eligieron dos mesas de luz vintage, una de roble con cajones y puerta, y la otra más lineal, en madera de raíz. Ambas llevan lámparas Tolomeo, de Artemide (Fábrica de Luz) y obras de arte.




Bastó un rincón de la casa para armar este sencillo home-office. Un escritorio compuesto por caballetes de madera de pino y una tabla en la misma madera, una silla Eames negra y una lámpara de brazo flexible negra componen su estética minimalista. Mientras dos planchas de metal desplegado y un trio de tazas se usan como organizadores.



Obra: PH Artigas
Autores: Estudio Feller-Herc
Ubicación: Ciudad de Buenos Aires

Textos: Marina Denoy
Producción: Natasha Vázquez
Fotografía. Maia Croizet